Mt 5,1-12a. Como nos recuerda el Evangelio en las Bienaventuranzas, dichosos los mansos y los que trabajan por la paz, porque hacen presente el corazón de Dios en la convivencia diaria. Hoy, en un mundo herido por guerras, polarización y violencia verbal, su talante sereno y dialogante es una luz que desarma y reconstruye. Ser mansos y pacificadores no es debilidad: es apostar por la reconciliación y cuidar la dignidad de toda persona, empezando por lo cercano.
- Categoría
- Tiempo Ordinario
- Palabras Clave
- compromiso, solidaridad, fraternidad, bien común
Anímate! Se el primero en comentar este video


